Escuela de JOSÉ DE RIBERA (Xátiva, Valencia, 1591 – Nápoles, 1652), siglo XVII. “San Mateo y el Ángel”. Óleo sobre lienzo. Reentelado. Con marco de época del siglo XVIII. Medidas: 98 x 73 cm; 120 x 96 cm (marco). Por su temática y estilo podemos situar esta pintura dentro de la escuela barroca naturalista del siglo XVII en torno a la figura de José de Ribera, pintor clave perteneciente a la generación de los grandes maestros del Siglo de Oro, formado en Italia de manera autodidacta. Esta pintura sigue fielmente y con gran destreza el modelo que José de Ribera, llamado El Españoleto, realizó entre 1613 y 1616 del mismo tema. La obra primigenia "San Mateo y el ángel" formaba parte originariamente de una serie de los cuatro apóstoles, realizada por Ribera en Roma, para el principe Marcantonio Doria di Genova, y pagada entre 1616 y 1619. Dicha información se encuentra publicada en la monografia de Ribera del profesor Nicola Spinosa, editada por la Fundacion Arte Hispanico di Madrid. Su primer contacto con el naturalismo tuvo lugar con su llegada en 1615 a Roma, ciudad donde entra en contacto con los caravaggistas nórdicos, de los que adopta la técnica lisa y apurada, el feísmo y el dibujo riguroso, características que configuran su estilo en su etapa romana. Sin embargo, en 1616 marcha a Nápoles y se instala allí de forma definitiva. En esta ciudad Ribera se erigirá en cabeza del grupo de naturalistas napolitanos, y en torno a él se creará un importante círculo de pintores. Pese a estar en Italia, Ribera enviará numerosas obras a España, por lo que su lenguaje será clave para la formación del barroco en nuestro país. Su obra traerá el tenebrismo y, posteriormente, el pleno barroco, mucho antes de que éste llegará de forma directa a España, influyendo así a las nuevas generaciones de pintores. Por otro lado, una vez superada su etapa romana su pintura se caracterizará por una pincelada de gran soltura, de influencia veneciana, que también marcará la obra de sus seguidores. Así, la escuela de Ribera desarrolla un estilo de iluminación efectista y contrastada, claramente tenebrista, matizado sin embargo por una pincelada veneciana, empastada y fluida. Así, aquí vemos una luz de foco, artificial y dirigida, que penetra en la escena por el ángulo superior derecho e ilumina directamente el rostro y las manos del santo, dejando el resto en penumbra. Y también hallamos esa pincelada totalmente moderna que modela apoyándose en la luz, ese toque de pincel pastoso y expresivo que el autor ha aprendido directamente de la obra de Ribera.
Escuela de JOSÉ DE RIBERA (Xátiva, Valencia, 1591 – Nápoles, 1652), siglo XVII. “San Mateo y el Ángel”. Óleo sobre lienzo. Reentelado. Con marco de época del siglo XVIII. Medidas: 98 x 73 cm; 120 x 96 cm (marco). Por su temática y estilo podemos situar esta pintura dentro de la escuela barroca naturalista del siglo XVII en torno a la figura de José de Ribera, pintor clave perteneciente a la generación de los grandes maestros del Siglo de Oro, formado en Italia de manera autodidacta. Esta pintura sigue fielmente y con gran destreza el modelo que José de Ribera, llamado El Españoleto, realizó entre 1613 y 1616 del mismo tema. La obra primigenia "San Mateo y el ángel" formaba parte originariamente de una serie de los cuatro apóstoles, realizada por Ribera en Roma, para el principe Marcantonio Doria di Genova, y pagada entre 1616 y 1619. Dicha información se encuentra publicada en la monografia de Ribera del profesor Nicola Spinosa, editada por la Fundacion Arte Hispanico di Madrid. Su primer contacto con el naturalismo tuvo lugar con su llegada en 1615 a Roma, ciudad donde entra en contacto con los caravaggistas nórdicos, de los que adopta la técnica lisa y apurada, el feísmo y el dibujo riguroso, características que configuran su estilo en su etapa romana. Sin embargo, en 1616 marcha a Nápoles y se instala allí de forma definitiva. En esta ciudad Ribera se erigirá en cabeza del grupo de naturalistas napolitanos, y en torno a él se creará un importante círculo de pintores. Pese a estar en Italia, Ribera enviará numerosas obras a España, por lo que su lenguaje será clave para la formación del barroco en nuestro país. Su obra traerá el tenebrismo y, posteriormente, el pleno barroco, mucho antes de que éste llegará de forma directa a España, influyendo así a las nuevas generaciones de pintores. Por otro lado, una vez superada su etapa romana su pintura se caracterizará por una pincelada de gran soltura, de influencia veneciana, que también marcará la obra de sus seguidores. Así, la escuela de Ribera desarrolla un estilo de iluminación efectista y contrastada, claramente tenebrista, matizado sin embargo por una pincelada veneciana, empastada y fluida. Así, aquí vemos una luz de foco, artificial y dirigida, que penetra en la escena por el ángulo superior derecho e ilumina directamente el rostro y las manos del santo, dejando el resto en penumbra. Y también hallamos esa pincelada totalmente moderna que modela apoyándose en la luz, ese toque de pincel pastoso y expresivo que el autor ha aprendido directamente de la obra de Ribera.
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